viernes, 3 de abril de 2009

Cuestión de fe

Cuando las cosas no me resultan, no cuestiono a Dios, en cambio tiendo a cuestionarme a mi misma, incluso cuestiono mi fe.
¿Pero, y qué pasaría si tan sólo dejara de creer? ¿Tendría algún castigo?
No me gusta participar de los ritos de una religión, ni tampoco de sus convenciones. Pues a mi modo ver, la fe de los hombres fluctúa en distintos niveles constantemente.
Hay días en que nuestra fe es más fuerte y otros días en que es más débil. Creo que es natural que así suceda, y no por culpa de algún demonio que pasó por aquí a tentarnos, sino porque en el universo dual existe lo bueno y lo malo, como es arriba es abajo.
Las religiones pretenden controlar nuestro comportamiento exigiéndonos continuamente un nivel alto de fe y juzgando nuestros momentos de fe baja, calificándolos como debilidad.
De este modo se nos hace ver que alcanzar la fe es una constante lucha contra nosotros mismos, ¿acaso somos nuestros propios enemigos por ser duales? en vez de promover el autoconocimiento de nuestros propios procesos de desarrollo, para llegar a ser mejores humanos, al reconocer una comunión con lo divino de nuestra propia existencia. Porque si Dios vive en cada uno de nosotros, entonces vive en nuestra naturaleza dual. Es un principio de equilibrio, de armonía universal.
Apego v/s generosidad
Amor v/s abandono
Certeza v/s cuestionamiento
etc, etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario