miércoles, 1 de abril de 2009

Así tal cual

Los escenarios dejan huellas en las personas, y los personajes como parte de la escena, dejan huella en igual medida. La memoria conserva aquello a lo que se le ha otorgado sentido, así la realidad adquiere sentido.
Los significados, por muy racionales que sean, únicamente adquieren sentido a la luz de la comprensión, y al evocar lo que has aprendido, recuerdas lo que "sentiste" al comprender ese conocimiento nuevo, ya sea si aprendiste a manejar, lograste sacar una ecuación, sufriste el dolor por una pérdida o te alegraste con la primera palabra de tu hijo. Intenta recordar algo...¿Qué evocas? ¿emociones? ¿razonamiento? ¿sensaciones?

La publicidad, por ejemplo, no apela a nuestras necesidades básicas, sino más bien a nuestros sentimientos y sensaciones. Para buscar y conseguir aquello que nuestras necesidades básicas nos piden, nadie debe persuadirnos, sólo es necesario fuerza y destreza, cómo los animales.
Pero a diferencia de éstos, los hombres y mujeres tenemos raciocinio, que nos permite darle significado a las cosas y en base a eso adquirir conocimiento. Así viene el círculo de la naturaleza humana; razón, comprensión, conocimiento, en base al significado que le damos a la realidad, en relación a lo que "sentimos".
En la perfección del universo aparece nuestra esencia dual, que nos hace aprender tanto lo triste como lo alegre, lo bello y lo grotesco, lo bueno y lo malo. De este modo, experimentamos las sensaciones que se asocian a cada situación y logramos el aprendizaje.
Experimentar una gama de sensaciones y lograr aprendizaje nos permite ser empáticos en mayor medida, por comprender cómo se siente el otro. Podríamos entonces amarlo. ¿Es posible amar al otro sin ser capaz de sentir como siente? ¿sin comprenderlo?
Ama a tu prójimo como a ti mismo, este mandamiento se nos ofrece como chance para alcanzar la felicidad.
El primer paso es amarte a ti mismo, con todas tus experiencias, frustraciones, logros, éxitos, penas, confusiones, certezas, etc. así tal cual.
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Marcos 12:31)
"Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mateo 5:44)

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