Ambos buscamos desafíos y por eso no llegamos a re-niuna parte. Porque las mujeres somos unas chantas, nos exhibimos como independientes y somos superdependientes…de afecto.
1 Si me comporto como una madre, él se enamorará de mí como hijo ¿Y eso es lo que queremos? ¿Alguien que siempre nos necesite y nos admire y no nos vea defectos?
Mal…es como jugar a las muñecas…¿o es que no queremos crecer?
2 Si me comporto como su hija, él se enamorará de mí como padre. Y querrá cuidarme y enseñarme y protegerme y controlarme. ¿y mi adultez? No, no va.
¿Y quién sabe enamorar al muñeco como mujer? TODAS, todas sabemos enamorar al muñeco como mujer, porque así comienza todo, él nos conoce cuando nos movemos solas, en forma independiente, nos encuentra súper pro y cae…el asunto es cuánto tiempo hacemos durar esa etapa antes de desnudar nuestro verdadero yo (léase madre o hija).
Bueno, hasta ahí llega el cuento. No sé cuál es la mano.
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